viernes, 7 de agosto de 2015

LOS CARBOHIDRATOS


HOLA COMUNIDAD SEGUIMOS HABLANDO DE ALIMENTACIÓN Y EN ESTE DÍA, los carbohidratos (también llamados “hidratos de carbono”) son uno de los tres tipos de macronutrientes presentes en nuestra alimentación (los otros dos son las grasas y las proteínas). Existen en multitud de formas y se encuentran principalmente en los alimentos tipo almidón, como el pan, la pasta alimenticia y el arroz, así como en algunas bebidas, como los zumos de frutas y las bebidas endulzadas con azúcares. Los carbohidratos constituyen la fuente energética más importante del organismo y resultan imprescindibles para una alimentación variada y equilibrada.
Todos los carbohidratos están formados por unidades estructurales de azúcares, que se pueden clasificar según el número de unidades de azúcar que se combinen en una molécula. La glucosa, la fructosa y la galactosa son ejemplos destacados de los azúcares constituidos por una sola unidad (de azúcar); dicho tipo de azúcares se conocen también como “monosacáridos”. A los azúcares constituidos por dos unidades se le denomina “disacáridos”; los disacáridos más ampliamente conocidos son la sacarosa (“azúcar de mesa”) y la lactosa (el azúcar de la leche).

CLASIFICACIÓN DE LOS CARBOHIDRATOS ALIMENTICIOS

CLASE
EJEMPLOS
Monosacáridos
Glucosa, fructosa, galactosa
Disacáridos
Sacarosa, lactosa, maltosa
Polioles
Isomaltol, maltitol, sorbitol, xilitol, eritritol
Oligosacáridos
Fructooligosacáridos, maltooligosacáridos
Polisacáridos tipo almidón
Amilosa, amilopectina, maltodextrinas
Polisacáridos no semejantes al almidón (fibra alimenticia)
Celulosa, pectinas, hemicelulosas, gomas, inulina


AZÚCARES
La glucosa y la fructosa son monosacáridos y se pueden encontrar en las frutas, las bayas, las verduras, la miel y los siropes de glucosa-fructosa. El azúcar común o de mesa, es decir, la sacarosa, es un disacárido compuesto por glucosa y fructosa y está presente en la naturaleza en alimentos tales como la remolacha azucarera, la caña de azúcar y las frutas. La lactosa, que es un disacárido compuesto de glucosa y galactosa, es el principal azúcar de la leche y de los productos lácteos; por su parte, la maltosa, que es un disacárido compuesto sólo de glucosa (dos moléculas de glucosa), está presente en la malta y en los siropes (extractos líquidos) derivados del almidón. Tanto el azúcar de mesa (sacarosa) y los siropes de glucosa-fructosa contienen glucosa y fructosa, bien en estado libre (siropes de glucosa-fructosa) o en forma de disacárido (sacarosa).

Los polioles se denominan alcoholes de azúcar. Hay polioles naturales, pero la mayoría se fabrican mediante la transformación de azúcares. El poliol utilizado con mayor frecuencia es el sorbitol; por su parte, el xilitol se usa frecuentemente en las gomas de mascar y en los caramelos. El isomaltol es otro poliol, que se usa en repostería/confitería y se obtiene a partir de la sacarosa. Los polioles son dulces y se pueden utilizar en los alimentos (añadiéndolos a los mismos) de forma similar a lo que se hace con los azúcares, aunque dichos polioles pueden tener un efecto laxante si se ingieren en cantidades excesivas.

OLISACÁRIDOS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a los oligosacáridos como carbohidratos formados por 3-9 unidades de azúcares (monosacáridos), aunque en otras definiciones se habla de cadenas de azúcares ligeramente más largas. Los fructooligosacáridos contienen un total de hasta 9 unidades de fructosa y se producen con fines comerciales mediante la hidrólisis (descomposición enzimática) parcial de la inulina. La rafinosa y la estaquiosa están presentes, si bien en cantidades pequeñas, en determinadas legumbres, cereales y verduras, así como en la miel.

POLISACÁRIDOS
Se necesitan más de 10 unidades de azúcar y a veces hasta miles de unidades para formar los polisacáridos. El almidón es la principal reserva de energía de las hortalizas de raíz y los cereales. Está formado por largas cadenas de glucosa en forma de gránulos, cuyo tamaño y forma varían según el vegetal del que forma parte. El equivalente de los almidones en los animales y en los seres humanos es el llamado “glucógeno” 

LOS CARBOHIDRATOS EN EL CUERPO

La función principal de los carbohidratos es proporcionar energía, aunque también desempeñan una función importante para la estructura y el funcionamiento de las células, tejidos y órganos; además, sirven para formar las estructuras carbohidratadas de la superficie de las células.
El cuerpo humano utiliza los carbohidratos en forma de glucosa. La glucosa también se puede transformar en glucógeno, un polisacárido similar al almidón, que es almacenado en el hígado y en los músculos como fuente de energía de la que el cuerpo puede disponer fácilmente. El cerebro y los eritrocitos (“glóbulos rojos”) necesitan la glucosa, ya que no pueden emplear otra cosa como fuente de energía: ni grasas, ni proteínas, ni ninguna otra forma de energía. Por este motivo se debe mantener constantemente el nivel de glucosa en sangre en un nivel óptimo. Para cubrir las necesidades energéticas del cerebro se necesitan aproximadamente 130 gr de glucosa al día. La glucosa puede proceder directamente de los carbohidratos ingeridos con la dieta, de los depósitos de glucógeno o de la conversión de determinados aminoácidos derivados de la degradación de las proteínas. Varias hormonas, entre ellas la insulina, trabajan rápidamente para regular el flujo de glucosa que entra y sale de la sangre y mantenerla a un nivel estable.

FUNCIONAMIENTO INTESTINAL Y FIBRAS ALIMENTICIAS

El cuerpo no es capaz de digerir ni la fibra alimenticia ni algunos de los oligosacáridos en el intestino delgado. La fibra favorece el funcionamiento adecuado del intestino, aumentando el volumen de masa fecal y estimulando el tránsito intestinal.

Una vez que el carbohidrato no digerible pasa al intestino grueso, algunos tipos de fibras como las gomas y las pectinas, así como los oligosacáridos, son fermentados por la microflora intestinal. Esto hace que también aumente la masa general del intestino grueso y tiene un efecto beneficioso para la regeneración de la microflora.

LOS CARBOHIDRATOS EN EL FISICOCULTURISMO


Para un Fisicoculturista la ingestión diaria debe ser de 4 a 7 gramos por kilo de peso corporal o aproximadamente un 50 a 60 % del total de calorías diarias. En otros casos pueden realizarse dietas bajas en hidratos de carbono y altas en grasas. 

Durante el período de volumen es importante mantener los niveles de glucógeno en los músculos. 

Como norma general es conveniente el consumo de carbohidratos complejos antes del entrenamiento ya que su metabolismo es más lento y da energía más a largo plazo. Los carbohidratos simples convine consumirlos después del entrenamiento ya que su efecto es más a corto plazo y reponen en forma inmediata el glucógeno muscular. Al consumir carbohidratos de estimula la secreción de insulina por parte del páncreas, lo cual promueve la entrada de la glucosa y los aminoácidos dentro de la célula muscular. 
Los carbohidratos se llaman así porque están compuestos de átomos de carbono, hidrógeno y oxígeno (o carbono hidratado). Estos compuestos desempeñan varias funciones en el organismo, aparte de proporcionar energía. Por ejemplo, el azúcar llamado ribosa es la base del ácido ribonucleico y también es importante para la formación de muchas coenzimas. Sin embargo, en este artículo nos vamos a centrar en la acción de los hidratos de carbono como alimento o suplemento para los culturistas. 

Los carbohidratos superan a la grasa y a la proteína como fuente de energía rápida porque el azúcar se digiere con más facilidad y rapidez que el resto de macronutrientes.

ESTRATEGIA ANABÓLICA BASADA EN CARBOHIDRATOS
Existen muchas investigaciones científicas que apoyan la suplementación con carbohidratos para construir músculo. Después del ejercicio las reservas de glucógeno muscular se vacían y la sensibilidad a la insulina aumenta de forma considerable, por lo que es el momento perfecto para inducir un pico insulínico ingiriendo carbohidratos de absorción rápida, como la dextrosa, la maltodextrina o el maíz ceroso. Este incremento insulínico no sólo propicia la recuperación del glucógeno, sino que también sirve para transportar aminoácidos y nutrientes a las células musculares dañadas. Varios estudios indican que tomar un suplemento con carbohidratos y proteínas después del entrenamiento incentiva la respuesta anabólica, favorece la recuperación y promueve la ganancia de masa.
Para sacar partido de estos beneficios anabólicos debéis tomar un batido de postentrenamiento que contenga una proporción de dos a uno entre carbohidratos de alto índice glucémico y proteína de absorción rápida. El mejor batido está compuesto de dextrosa o maltodextrina y de hidrolizado o aislado de proteína de suero. Los que no puedan tomar dextrosa o maltodextrina pueden utilizar maíz ceroso como fuente alternativa de carbohidratos. No obstante, si optáis por el maíz ceroso debéis tomarlo 15 o 20 minutos antes que el batido proteico, porque su impacto en el azúcar plasmático es menor si se consume a la vez que la proteína. 

Como regla general, aunque sujeto a variaciones según vuestra masa corporal, debéis tomar unos 60 o 100 gramos de carbohidratos de absorción rápida y 30 o 50 gramos de proteína en cuanto terminéis el entrenamiento. En general, tenéis que consumir entre dos y tres gramos de proteína por kilo de peso corporal al día divididos en seis raciones; una de las cuales debe producirse 30 minutos antes del entrenamiento y otra justo después de la sesión.

CICLOS DE CARBOHIDRATOS
Este es un sistema bastante nuevo que pretende mantener la masa, o incluso aumentarla, mientras se pierde tejido adiposo gracias a la combinación de los beneficios anabólicos de la ingesta de carbohidratos y el efecto lipolítico de las dietas bajas en carbohidratos. En la búsqueda de un físico recortado muchos programas de alimentación se concentran en reducir los carbohidratos para obligar al organismo a utilizar la grasa corporal como fuente de energía. Sin embargo, ciertas teorías sugieren que mantener una dieta baja en carbohidratos durante bastante tiempo puede provocar un descenso de los niveles de leptina, que es una hormona que elimina el hambre y mantiene el ritmo metabólico elevado. No obstante, alternando períodos de pocos carbohidratos con otros de más consumo de carbohidratos, podéis evitar estos descensos del nivel de leptina, controlar el hambre y aseguraros de que vuestro metabolismo sigue activo. 

Los ciclos de carbohidratos también son mejores que las dietas estrictas bajas en carbohidratos desde el punto de vista psicológico. Saber que podréis volver a tomar carbohidratos dentro de unos días sirve para sobrellevar mejor la fase con menos ingesta de este nutriente. 

Otro problema de las dietas estrictas bajas en carbohidratos es que limitan la fruta fresca y los cereales integrales, que son alimentos muy beneficiosos para la salud por su contenido en antioxidantes y fitonutrientes. Fijaos en la tabla 'Programa de ciclo de carbohidratos' para tener un ejemplo de uno de estos ciclos. 

ESPERO LES AYA SIDO DE GRAN AYUDA, COMPÁRTELO!! ... ESPERO SUS COMENTARIOS Y SUGERENCIAS ME PUEDEN ENCONTRAR EN FACEBOOK HERCULES Trainer (https://www.facebook.com/pages/HERCULES-Trainer/1606420532941059) ... GRACIAS !!

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