viernes, 7 de agosto de 2015

LAS CARNES Y SU ALTO CONTENIDO PROTEICO

En estos tiempos en que vamos aprendiendo a comer mejor y más sano, las carnes –especialmente las rojas– se han ganado mala fama porque contienen altos niveles de grasas saturadas. Pero como en casi todo, en el equilibrio está virtud. El consumo moderado de carne contribuye al crecimiento y desarrollo de los tejidos, la carne constituye una fuente indiscutible de proteínas de calidad y tiene un papel clave en la prevención de enfermedades como la anemia y la desnutrición.


Las diferencias nutritivas entre las carnes están en su contenido graso, que es el que determinará la cantidad de calorías. La carne más grasa es la que proviene del cerdo y de sus derivados; la que menos, la del pollo. Tiene un gran contenido en hierro y fósforo, sobre todo las vísceras; es rica en vitamina del complejo B (B6, B9 y B12); y cuenta con poca cantidad de vitaminas A y C y calcio.

Las 
carnes aportan entre un 16% y un 22% de proteínas, una proporción superior al de otros alimentos vegetales. Estas proteínas, como todas las que provienen de los alimentos de origen animal (leche y derivados, carne, pescado y huevo), son consideradas de alto valor biológico por su cantidad y su contenido en aminoácidos esenciales (los que el organismo no puede sintetizar por sí mismo y cuya única fuente de obtención es través de la alimentación).

Se suele distingue entre carnes rojas y carnes blancas:
Carnes rojas: caballo, vacuno (vaca, toro y buey), caza (liebre, perdiz, pichón, faisán y codorniz) y vísceras.
Carnes blancas: pollo, pavo y conejo.
Cordero y cerdo son una excepción: su clasificación depende de la edad y de la alimentación y, cuando son adultos, de la parte de la canal.
La característica de las carnes rojas radica en su gran contenido de mioglobina, un pigmento de las fibras musculares que le da su color rojizo y que contiene hierro. De hecho, que una carne sea roja o blanca estriba en la concentración de mioglobina. Las carnes rojas concentran más hierro en cantidad y en forma hemo, que significa que el organismo lo puede absorber de manera más fácil. Por su gran contenido en este elemento destacan, sobre todo, las carnes de caza, como el pichón (20 miligramos de hierro por cada 100 gramos) y las vísceras (10 mg/100 g). En comparación, las carnes blancas contienen entre 1 y 1,5 miligramos por cada 100 gramos de producto.



Carne en la dieta culturista

La clave para aumentar de fuerza y de tamaño no es ningún secreto : hay que entrenar y comer de manera inteligente. A eso se debe el que los culturistas serios se aseguren de entrenar correctamente y alimentarse con suficiente proteína de alta calidad. Lo que ya no resulta tan obvio es el hecho de que comer una variedad de proteína es tan importante como hacer suficientes repeticiones. Os explicaré por qué. además de proporcionaros toda la información necesaria para expandir vuestros horizontes nutritivos con el emú, el búfalo, el avestruz y otras proteínas cargadas de nutrientes para potenciar vuestro rendimiento.

LA VARIEDAD POTENCIA LA MENTE Y EL CUERPO
"Aunque pensemos que ciertos alimentos son sanos, aún no hemos identificado todas sus sustancias positivas, así que el consumo de una dieta variada es la mejor política para mantener una buena salud", dice la Dra Nancy Cohén, profesora de nutrición en la Universidad de Massachusetts, en Arnherst. "Las personas que se basan en suplementos o comen siempre los mismos alimentos, es más fácil que se pierdan algunos compuestos benéficos pero todavía sin identificar, y consuman pocos macronutrientes o micronutrientes".
Podéis llegar á pensar que los culturistas profesionales únicamente toman pollo y atún, pero la mayoría saben que el consumo de una variedad de alimentos ricos en proteína les ayuda a hacer dos cosas. No sólo les permite ingerir una amplia variedad de nutrientes valiosos para el culturismo -incluyendo algunos que aún desconocemos- sino consumir la suficiente proteína, como 2 gramos por kilo de peso corporal para el crecimiento y la reparación del músculo. Muchos profesionales consumen incluso a diario bastante más que eso.
"Para conseguir la proteína que preciso a diario -unos 400 ó 500 gramos- tomo proteínas de diversas variedades", dice Mitos Sarcev, profesional de la IFBB, "incluyendo la de animales salvajes porque mi padre era cazador durante mis años de crecimiento". Sus favoritos actuales son el búfalo y el avestruz. "Contienen más proteína y hierro y menos colesterol en comparación con la carne y el pollo".

COMPARACIÓN DE NUTRIENTES Y SABORES

El músculo no puede crecer en base de proteína solamente. Por eso damos la carta de comparación de nutrientes, para que podáis comprobar si es una buena fuente de tres micronutrientes culturistas clave: vitamina B6 para convertir el alimento en combustible, hierro para transportar el oxígeno al múscu-lo, y zinc para promover el crecimiento. Pero también cuenta , el sabor, así que un grupo de atletas probó esos alimentos ^ proteicos y dio una lista de preferencias encabezadas por el 1 búfalo, el pato y el emú. 
CARNE
La carne vacuna es una buena fuente de vitamina B6, hierro y zinc, pero la mayor parte de sus cortes están cargados de grasa. Para conseguir una carne más magra, seleccionar un tipo de chuletas desgrasadas o quitar con una tijera los rebordes de grasa.
BÚFALO
Técnicamente llamado bisonte americano, esta carne ha resultado vencedora en la prueba del gusto. Y además, en Estados Unidos se ha conseguido vender a un precio razonable, de unas dos mil pesetas por kilo.
PATO
Fue sorprendente su tercer puesto porque el grupo de probadores esperaba algo correoso y grasiento. Sin embargo, las pechugas Blancas de Pekín cubiertas ligeramente con salsa
de mermelada resultaban deliciosas y sabrosas, con una textura firme y esponjosa que podríamos llamar suculenta.
CLARAS DE HUEVO
Esta fuente superior de proteína de calidad y además muy digerible, no contiene grasa ni colesterol. El proble-
ma es que las claras de huevo carecen de vitaminas, minerales y otros nutrientes beneficiosos para los culturistas, como los ácidos grasos esenciales, así que no os baséis exclusivamente en las claras de huevo para cubrir vuestras necesidades proteicas.

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